El segundo semestre presenta una serie de catalizadores que estarán en el foco del mercado, en un contexto de mejores perspectivas para la inversión y la actividad en Chile. Uno de los principales será la implementación de la Ley de Reconstrucción, donde el ritmo y la magnitud de los anuncios de inversión permitirán evaluar si medidas como la reducción del impuesto corporativo, la invariabilidad tributaria y una tramitación más ágil de permisos comienzan a traducirse en una mayor inversión y en nuevos proyectos, especialmente en minería. También será relevante la definición del nuevo régimen de inversión de los fondos de pensiones, prevista para comienzos de septiembre. Eventuales cambios en los límites de renta variable y en la distribución entre activos locales y extranjeros podrían generar movimientos de flujos relevantes para el mercado accionario chileno. Finalmente, la evolución de los commodities seguirá siendo determinante para los términos de intercambio de Chile. Menores precios del petróleo aliviarían la cuenta de importaciones energéticas, mientras que un cobre firme respaldaría las exportaciones, las cuentas fiscales y la inversión minera. Una combinación de petróleo más bajo y cobre sólido sería especialmente favorable para la economía chilena y los activos locales.